7 / rituales
Sentada en la cama, rodeada de espejos, Gabi tironea de las botas con tanta fuerza que también se le estira la voz. En cada frase, levanta los ojos hacia la figura de su marido detrás de los vidrios opacos. En el baño, Leo no la escucha porque se prepara para dormir: se cepilla los dientes y masajea las encías, hace gárgaras para descongestionar la garganta, se lava las manos con jabón neutro, concentrándose en el desastre que la aventura de la goma pinchada le dejó debajo de las uñas, luego las humecta con una crema para piel sensible y se aplica en la cara una que tiene filtro solar. El último paso es ponerse las medias tejidas y el chaleco frisado sobre la camiseta y encima el saco del pijama. "Así, bien abrigado, listo para enfrentarme a las gripes traicioneras. No entiendo cómo hace Gabi para no enfermarse, que seguro ya desparramó la ropa por todos lados y anda bolas por ahí, exponiéndose a los virus". Sale del baño con los lentes en la mano y una pregunta bien meditada, alerta para desarticular las maniobras de su cariñito, que siempre le pide detalles de lo que dice para confirmar que la escucha. Con un gesto indiferente pero que carga toda la urgencia en los ojos, le larga:
-¿Dónde metiste mi antiséptico bucal?
-¿Acá también vas a dormir con toda esa ropa, papuchi? Dale, sacate eso y vení a hacerme cositas...
-No me cambies de tema y buscame el antiséptico. ¿No pensás abrigarte un poco?
Gabi no le contesta. Arremete como un soplo de sedas blancas rumbo al baño y vuelve a sus especulaciones, entrecortadas por el lavado de dientes:
-Pero entre ellos, ¿hay onda? Porque lo que a mí me parece es que Diana como que se le metió en la cama a Beto, ¿no? Digo, ¿qué harías vos en su lugar?
-Yo estaría tan contento como él, mamuchi... si no te hubiera conocido antes a vos, claro. ¿Pero por qué pensás que es Diana la que quiere? Más bien creo que fue Beto el que se puso inflexible con quedarnos acá...
-No sé, no sé... porque él parece medio loco, pero ella... con esa cara de mosquita muerta... No sé, no sé, al fin de cuentas sos vos el que los conoce. ¿Qué te parece que harán?
-¿Y qué van a hacer? Nada, con este frío... y en una situación tan obvia...
-Pero algo tiene que pasar... digo, estamos en un telo, ¿no?
Después de comprobar con medio cuerpo de cada lado cuánto se ve a través de los vidrios del baño, Gabi acompaña sus argumentos con un baile que recorre toda la habitación. Sin mirar a su marido, que ya se sumergió entre las sábanas, revisa el frigobar desierto, enciende y apaga las luces y la música y al final se queda a los pies de la cama, imitando los gestos de la danza del vientre que está muestra la tele.
-¿Qué te estás ratoneando vos?-Y qué sé yo... No me digas que el lugar no es tentador, papuchi... Mirá si Diana se trajo un camisoncito como este... ¿te parece que Beto se va a quedar en el molde si ella lo provoca así? No, ¿no? Entonces, como quien no quiere la cosa... ponen este canal y tal vez se franeleen un poco, por lo menos... Y si hay onda desde antes... ¿te parece que curten o no?
-No sé, mi amor, no creo... ¿Acá? Si de verdad pasara algo entre ellos, serían un poco más disimulados, ¿no te parece?
La respuesta de Gabi es puro ademanes: da por terminado su baile, se calza el control remoto como un cuchillo entre los dientes y gatea sobre la cama hasta su marido, sin dejar de mirarlo con todas las intenciones que sus ojos son capaces de cargar.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home